viernes, 4 de mayo de 2012

CINE CORÓNICA Y LAS NUEVAS FORMAS DE CIRCULACIÓN AUDIOVISUAL







Cada vez más el cine como lo conocimos hace algunas décadas en su edad dorada, o mejor, como lo conocieron otros, pues ya las últimas generaciones no alcanzamos a experimentar realmente lo que fue su antiguo boato, ha ido derivando, con el auge de las tecnologías y su cada vez mayor accesibilidad para el común de los mortales, en un ejercicio sobre todo personal antes que colectivo, independiente antes que empresarial, más inmediato, instantáneo si se quiere y menos industrial, en fin, cada vez más librado a la experimentación y menos atado a los cánones de estilo o género que nos legó está industria durante el pasado siglo.

Por otro lado, los canales para su distribución y exposición, aquello que en cierta forma definía la esencia del “cine” en cuanto tal, han cambiado también en forma apabullante; de las innumerables salas de proyección con que antaño contaba cualquier ciudad del mundo hoy pasamos a realmente unas pocas en relación a la tasa poblacional, ubicadas sobre todo en centros comerciales donde de alguna forma gozan del subsidio para vivir que les otorga un emplazamiento en que se concentra un muy alto nivel de consumo. Incluso podríamos decir que ir a las salas de cine hoy es un ejercicio un poco en desuso cuando muchos tienen ya en su propia casa un teatro doméstico o cualquier otro dispositivo conectado a internet que poco a poco ha ido haciendo del cine no ya un espectáculo de masas sino uno para solitarios; y si no que me lo nieguen los miles de millones de usuarios de vimeo, cuevana, del extinto megavideo, o incluso youtube.

Cabe pues resaltar que una de las consecuencias directas de estos procesos que he tratado apenas de mencionar es el enorme incremento en la producción de un nuevo tipo de obras completamente sui géneris, no solo por las nuevas condiciones que rigen su nacimiento, sino por que éstas a su vez invitan u obligan casi, como una consecuencia inevitable, a la deriva formal de las mismas, a su indeterminación, en que se entremezclan o intercalan distintos tipos de discursos narrativos y no narrativos, dando como resultado obras en todo hibridas, que son como el nuevo estilo clásico que nos propone no ya siquiera la modernidad, sino lo que le sigue, la nada, donde, vale mencionarlo, podemos hallar objetos muy atractivos bastante bien logrados, y muchos otros francamente deleznables, según quién los mire.

Y es justamente allí, en la mirada del espectador, aquello que antes daba forma y cohesión no solo a la obra cinematográfica sino a toda obra, donde debe buscarse otro de los factores determinantes de esta nueva dinámica; el arte se hace discontinuo, errático y fragmentario precisamente porque el ojo que esta destinado a contemplarlo también lo es, se desdibujó en la posmodernidad junto con la silueta diáfana del espectador, del destinatario; este son todos y ninguno, es un hombre en particular o un grupo determinado, nadie lo sabe; y aún menos en un mundo que, por lo menos virtualmente, está en proceso de borrar toda frontera o demarcación: en cualquier esquina de barrio hace presencia el orbe entero y viceversa; el aislamiento de cada comunidad y por esa misma vía de cada territorio entró en declive desde la época de los grandes descubrimientos, hasta llegar a una casi absoluta simultaneidad que nos pone a vivir a un mismo ritmo a todos los habitantes del globo, que hace que un acontecimiento acaecido en la región más remota tenga consecuencias directas sobre cada lugar del planeta y sobre los individuos de los orígenes más diversos.

Cine Corónica es un espacio para la difusión y promoción del cine hecho para formatos digitales. Si tienes un proyecto y quieres presentarlo en Revista Corónica contacta en: revistacoronica@live.com

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